Eugénie Grandet, de Honoré de Balzac

 -Tendré que ir a la carnicería.

- No hay necesidad; podrás hacer el caldo con aves que y te proporcionarán mis colonos. Y le diré a Cornoiller que mate algunos cuervos. Esa caza hace el mejor caldo que se conoce.

-¿Es verdad, señor, que se comen a los muertos?

-¡Qué estúpida eres, Nanon! Los cuervos comen, como todo el mundo, lo que encuentran. ¿Acaso no vivimos nosotros también de los muertos? ¿Qué son, entonces, las herencias?

(fragmento de la conversación entre Grandet y Nanon)